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Torrijas: el dulce por excelencia de la Semana Santa

Si hablamos de la gastronomía de Semana Santa, podríamos mencionar muchísimos platos diferentes, pero si por algo se caracteriza esta época es por su rica repostería y, sin duda, el dulce más famoso de esta festividad son las torrijas. Este plato se elabora con una rebanada de pan, generalmente empapada en leche, pero también se puede utilizar almíbar o vino, que después de rebozarla en huevo, se fríe con aceite. Por último, se le añade miel o azúcar y se aromatiza con canela. ¿Quieres saber un poco más sobre este rico postre? ¡Sigue leyendo!

¿Cuál es el origen de las torrijas?

Aunque irremediablemente relacionamos este dulce con la Semana Santa, la realidad es que se trata de un postre milenario que tiene su origen en el Imperio romano. Ya en el recetario de Marco Gavio Apicio, en el siglo I, encontramos un postre llamado aliter dulcia muy similar a las actuales torrijas.

No obstante, si las torrijas se han hecho realmente populares en tiempo de Cuaresma es, precisamente, porque antaño era una forma de llenar el estómago, ya que no se consumía carne durante esa fecha; tradición que aún se conserva a día de hoy.

4 pasos para elaborar unas buenas torrijas

Las torrijas se pueden hacer de muchas formas distintas: existen torrijas con azúcar, con miel, con mermelada y hasta con otros ingredientes innovadores que ni imaginabas. Ahora bien, para que una torrija sea realmente una torrija, no podemos olvidarnos de lo siguiente:

1. El pan

Lo ideal es usar un pan duro de algunos días para aprovecharlo. Sin embargo, se pueden usar muchos panes diferentes y hay quienes hacen torrijas hasta con pan de leche, con sobaos pasiegos o con brioche.

2. El remojado

Para que las torrijas queden blanditas y cremosas es imprescindible remojarlas. Lo más común es preparar una infusión con leche entera a la que añadiremos azúcar, canela en rama y una cáscara de naranja. En cuanto cuece, se apaga y se tapa hasta que tenga el sabor de todos los ingredientes.

Recuerda que para remojar el pan es conveniente que la leche se enfríe, ya que si se hace cuando aún está caliente, las torrijas podrían romperse. Deja las rebanadas en la leche durante diez minutos por cada lado, y antes de rebozarlas en huevo, escúrrelas para que no caiga leche en el huevo. Por último, vuelve a escurrirlas para eliminar el exceso de huevo antes de freírlas.

3. La fritura

Aunque no tienen por qué freírse y se pueden usar otros métodos, como el horno, es la forma más convencional de prepararlas y, sin duda, también la más sabrosa. Después de pasar las torrijas por huevo, se fríen en aceite muy caliente, preferiblemente con aceite de oliva, y a continuación se escurren en un papel absorbente.

4. El acabado final

Las torrijas se pueden elaborar de muchas formas diferentes como decíamos al principio. Si bien es cierto que las torrijas con azúcar son muy populares, las torrijas con miel también gustan mucho y no sabríamos con cuál quedarnos. Otras de las opciones podrían ser bañarlas en salsa de tofe, dulce de leche o crema de cacao.

Como ves, las posibilidades son infinitas si utilizamos nuestro ingenio. Si quieres disfrutar de unas torrijas tradicionales esta Semana Santa, recuerda que podrás encontrarlas en nuestra confitería Daver. ¡No te quedes sin ellas!

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